Diferencias entre la renta vitalicia y la hipoteca inversa

Diferencias entre la renta vitalicia y la hipoteca inversa

Existen varias maneras de convertir una vivienda en tu pensión. Sin embargo, aunque ambos conceptos parecen similares, existen características que marcan la diferencia entre ellos. Estamos hablando de la renta vitalicia y de la hipoteca inversa. Dos productos especialmente diseñados para personas mayores de 65 años que queremos que conozcas bien.

¿Qué es la renta vitalicia y la hipoteca inversa?

La renta vitalicia es un método de financiación que consiste en la firma de un contrato, mediante el cual el propietario de la vivienda cede su titularidad a cambio de una mensualidad. En este caso, el dueño de la casa puede seguir disfrutando del inmueble hasta su fallecimiento.

La hipoteca inversa se trata de un crédito con garantía hipotecaria que no implica la pérdida de la titularidad del inmueble. En este caso, la mensualidad a percibir suele ser bastante menor que en el caso de la renta vitalicia. Aunque este importe siempre va a depender directamente de la edad del propietario, el valor de la casa, así como de las tasas de interés.

¿Qué es lo que las diferencia?

Es muy habitual que las personas puedan interpretar que estamos ante sistemas de financiación iguales. Su funcionamiento es muy similar, pero ambas presentan algunas diferencias importantes de conocer antes de su firma:

  1. La hipoteca inversa es un crédito no reembolsable. Es decir, permite al propietario vivir en su casa hasta su deceso. En este momento, los herederos tienen dos maneras de actuar. Haciendo frente al pago del préstamo para recuperar la vivienda o negándose a ello, en cuyo caso el acreedor podrá quedarse con el inmueble.
  2. La renta vitalicia permite la obtención de un ingreso extra a personas ya jubiladas. Todos los gastos generados por la casa correrán, a partir de ahora, a cargo del comprador (Comunidad, impuestos, etc.) Estamos ante un préstamo que no admite cancelación, salvo que el titular decida anular la operación por falta de pago de la renta mensual por parte del adquiriente.
  3. Los gastos de contratación de la hipoteca inversa (notario, gastos de tasación, seguro, etc.) se descuentan directamente del capital total del préstamo hipotecario. En el caso de la renta vitalicia estos gastos corren a cargo del comprador.
  4. De cara a su fiscalidad, la hipoteca inversa cuenta con dos etapas. La primera de ella se da cuando se perciben las disposiciones mensuales desprendidas de la hipoteca. Estas no tributan. Sin embargo, en el momento en que entra el seguro de la renta vitalicia a escena, estas cantidades son consideradas como rendimientos del capital mobiliario, por lo que tendrán una exención del 92% en el IRPF.

Como puedes ver, ambas opciones pueden resultar interesantes para personas mayores de 65 años. En el caso de contar con herederos, los interesados con activos inmobiliarios suelen optar por la hipoteca inversa, ya que permite recuperar la vivienda a través del pago de la deuda, tras el fallecimiento del hipotecado.

Si quieres saber más sobre sistemas de financiación para completar tu pensión ponte en contacto con nosotros. Resolveremos todas tus dudas sin compromiso.

 

 

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